Pantallas bajo la lupa: alertan riesgos para el cerebro adolescente

La adolescencia es una de las etapas más importantes para el desarrollo del cerebro, pero también una de las más vulnerables frente al uso intensivo de plataformas digitales, advirtieron especialistas durante una conferencia dedicada al impacto de la tecnología en niñas, niños y jóvenes.
La investigadora Lucía Magis Weinberg, directora del Centro de Juventud Digital de la Universidad de Washington, explicó que entre los 10 y 25 años el cerebro atraviesa un proceso de transformación profunda, en el que las áreas relacionadas con las emociones y las recompensas maduran más rápido que aquellas encargadas del autocontrol y la toma de decisiones.
Este desfase, señaló, hace que los adolescentes sean más sensibles a estímulos diseñados para captar su atención, como las notificaciones, los “likes”, el contenido personalizado y el desplazamiento infinito que ofrecen muchas plataformas digitales.
Durante la exposición se destacó que estos mecanismos pueden reforzar hábitos de conexión constante, favorecer la distracción y dificultar la concentración prolongada. Además, el uso excesivo de dispositivos puede afectar áreas relacionadas con el control cognitivo y la regulación de impulsos.
Los expertos también alertaron sobre el impacto indirecto de las pantallas en factores esenciales para el bienestar juvenil, como el sueño, la actividad física, la convivencia presencial y el tiempo destinado al aprendizaje. La luz emitida por los dispositivos y las interrupciones permanentes de las notificaciones pueden fragmentar los periodos de descanso, mientras que el tiempo frente a la pantalla suele sustituir actividades recreativas y sociales fuera del entorno digital.
Sin embargo, los especialistas subrayaron que la tecnología no debe verse únicamente como una amenaza. La etapa adolescente se caracteriza por una alta capacidad de adaptación del cerebro, por lo que el acompañamiento adecuado puede favorecer una relación más saludable con el mundo digital.
Entre las recomendaciones difundidas se encuentran establecer horarios de desconexión, fortalecer la convivencia familiar, promover actividades presenciales y fomentar el desarrollo de un pensamiento crítico frente al contenido que circula en redes y plataformas digitales.
El mensaje central, coincidieron los ponentes, es que las nuevas generaciones necesitan guía y acompañamiento para aprovechar los beneficios de la tecnología sin comprometer su desarrollo integral.




