CDMX le hace ghosting al altar: el matrimonio ya no está en el top de prioridades

Si sentías que cada vez llegan menos invitaciones de boda y más anuncios de viajes entre amigos, no es tu imaginación. La Ciudad de México acaba de coronarse como la entidad donde menos personas se casan en todo el país.
De acuerdo con datos del INEGI, la capital registró apenas 3.0 matrimonios por cada mil habitantes mayores de 18 años durante 2025, la tasa más baja de México. Mientras tanto, el promedio nacional fue de 5.4.
El anillo espera… la independencia primero
Parece que para muchas y muchos capitalinos la frase “hasta que la renta nos separe” pesa más que “hasta que la muerte nos separe”.
Las cifras muestran que el matrimonio dejó de ser una meta urgente. Actualmente, 40.2% de los habitantes de la CDMX se declaran solteros, mientras que solo 26.2% están casados y 17.1% viven en unión libre.
Entre los costos de vivienda, los precios de las bodas, el deseo de viajar, estudiar, emprender o simplemente disfrutar la vida sin compromisos legales, cada vez más personas optan por aplazar la visita al Registro Civil.
Casarse sí… pero después de unos cuantos maratones en Netflix
La edad promedio para dar el “sí, acepto” también se ha recorrido varios capítulos.
En la última década, las mujeres pasaron de casarse en promedio a los 28.4 años a hacerlo a los 32.5. Los hombres, por su parte, pasaron de los 31.3 a los 35.4 años.
Traducido al español de las nuevas generaciones: primero el desarrollo profesional, después el perrito, luego el depa… y ya si alcanza el presupuesto, la boda.
Menos bodas, menos divorcios
Curiosamente, la CDMX no solo encabeza la lista de quienes menos se casan. También registra una de las tasas de divorcio más bajas del país, con apenas 0.9 divorcios por cada mil habitantes.
La lógica de internet diría: “si no te casas, es más difícil divorciarte”.
El amor no desaparece, solo cambia de formato
Entre 2022 y 2025, el número de matrimonios en la capital cayó 19.3%, pasando de 27 mil 249 a 21 mil 966 enlaces civiles.
Especialistas señalan que no necesariamente significa que la gente crea menos en el amor. Más bien refleja nuevas formas de construir relaciones, donde la unión libre, la autonomía personal y los proyectos individuales tienen cada vez más peso.
En otras palabras: el romance sigue vivo, pero el altar ya no es el único destino.
Mientras tanto…
Si alguna tía insiste en preguntar “¿y la boda para cuándo?”, ya existe una respuesta con respaldo estadístico:
“Para cuando bajen las rentas en la CDMX”.
Porque, al parecer, en la capital del país encontrar estacionamiento, un departamento accesible y una boda económica se han convertido en retos de dificultad similar.




