El ánimo de los consumidores se enfría: cae la confianza en la economía mexicana

Las familias mexicanas arrancaron el otoño con más dudas que certezas sobre su situación económica. Aunque la percepción sobre las finanzas del hogar se mantiene en terreno positivo, los datos más recientes revelan una creciente cautela respecto al futuro, especialmente cuando se trata de ahorrar, invertir en una vivienda o realizar compras importantes.
El Indicador de Confianza del Consumidor (ICC) se ubicó en 45.1 puntos durante septiembre de 2026, una cifra que representa una caída de 1.2 puntos respecto a agosto y de 1.0 punto en comparación con el mismo mes del año pasado. El resultado refleja una pérdida de optimismo entre los consumidores mexicanos sobre la situación económica tanto de sus hogares como del país.
La preocupación no se limita a un solo aspecto. Los cinco componentes que integran el indicador registraron retrocesos durante el mes. La percepción sobre la situación económica actual del hogar bajó a 52 puntos, mientras que la expectativa para los próximos doce meses descendió a 57.6 puntos, lo que sugiere una mayor prudencia ante el panorama económico.
El sentimiento también se deterioró cuando las personas evaluaron las condiciones del país. La percepción sobre la economía nacional en el presente cayó a 39 puntos, y la expectativa para el próximo año se ubicó en 44.7 puntos, uno de los indicadores con el mayor deterioro en la comparación anual.
En el día a día, la cautela se refleja en las decisiones de consumo. La posibilidad de adquirir bienes duraderos, como muebles, televisores o electrodomésticos, también mostró una disminución. Aunque el retroceso fue moderado, confirma que muchas familias están optando por priorizar gastos esenciales y posponer compras relevantes.
Donde la incertidumbre se hizo más evidente fue en las expectativas de ahorro y vivienda. La percepción sobre la capacidad para guardar dinero registró una caída, mientras que la intención de construir, comprar o remodelar una casa descendió a 18.8 puntos, uno de los niveles más bajos del reporte.
Más que una señal de crisis, los resultados dibujan un ambiente de prudencia. Los consumidores parecen estar observando con atención la evolución de la economía antes de comprometer recursos en proyectos de largo plazo. El desafío para los próximos meses será recuperar la confianza, un factor clave para sostener el consumo y el dinamismo económico del país.




