Enfermedad renal crónica: el enemigo silencioso que puede avanzar durante años sin ser detectado

La Enfermedad Renal Crónica (ERC) se ha convertido en uno de los principales desafíos de salud pública en México debido a que puede desarrollarse durante años sin presentar síntomas evidentes, lo que retrasa su diagnóstico y tratamiento oportuno.
La Secretaría de Salud informó que, a través del Protocolo Nacional de Atención Médica (PRONAM) sobre Enfermedad Renal Crónica, se fortalecen las acciones de orientación para que la población conozca los riesgos, las señales de alerta y las alternativas de atención disponibles para este padecimiento.
Especialistas explicaron que la ERC afecta progresivamente la capacidad de los riñones para eliminar toxinas y regular líquidos en el organismo. Debido a que en sus primeras etapas los riñones pueden compensar la pérdida de función, muchas personas desconocen que padecen la enfermedad hasta que el daño es significativo.
Cuando el padecimiento avanza, pueden aparecer síntomas como hinchazón en piernas y tobillos, comezón persistente, náuseas, vómitos e incluso alteraciones en el estado de conciencia. Por ello, autoridades sanitarias subrayaron la importancia de la detección temprana.
La diabetes y la hipertensión arterial continúan siendo las principales causas asociadas a la enfermedad renal crónica en el país. Sin embargo, también influyen factores como padecimientos hereditarios, cálculos renales, alteraciones estructurales de los riñones y el uso de algunos medicamentos.
Los especialistas también advirtieron sobre el impacto de hábitos como el tabaquismo y el consumo excesivo de alcohol, factores que pueden agravar el deterioro de la función renal. En contraste, mantener una hidratación adecuada, seguir una alimentación equilibrada rica en vegetales, realizar actividad física y controlar enfermedades crónicas son medidas clave para reducir el riesgo.
Ante este panorama, la Secretaría de Salud reiteró el llamado a realizar revisiones médicas periódicas, especialmente entre personas con diabetes o hipertensión, con el objetivo de detectar oportunamente cualquier alteración renal y evitar complicaciones mayores.
La enfermedad renal crónica suele avanzar en silencio, pero la prevención y el diagnóstico temprano pueden marcar la diferencia entre conservar la función renal y enfrentar tratamientos de alta complejidad.




